
Esta casa de Chacarita es la de Inés y Patricio, diseñadora gráfica y músico.
Además de haber heredado muchÃsimos tesoros, traÃdos por sus padres y abuelos de viajes (¡afortunados!), sin miedo mezclaron todo esto con muebles que compraron acá y con las miles chucherÃas que adquirieron en sus propios viajes.
Muchos puntos que nos coparon:
* El living, con el sofá divino escoltado por una (no) selección de cuadritos y un ciervo de madera.
* El rinconcito vertical de la cocina: mesa + microondas + máquina de coser + planta colgante.
* La habitación, entre despojada y llena de color.
* La presencia de plantas en el interior. Les decimos sÃ.
* El mueble del baño, tuneado por ella.
Aviso: no se alquilan habitaciones











El departamento de Nacho tiene unas proporciones poco comunes: desde la puerta de entrada hasta el living hay un pasillo larguÃsimo. Con poca imaginación, resultarÃa ser sólo un puñado de metros muertos. Pero a él le sobra imaginación: logró convertirlo en un estudio muy pintoresco, con una buena distribución, toques de marrón en las columnas, muebles blancos, y paneles y cuadros del mismo color de la pared. ¡No se nota la estrechez!
Concentrémonos en los paneles y cuadros: fibrofácil calado y pintado; otro fibrofácil pintado, con posavasos circulares en tonos naranja y marrones pegados; un vidrio en desuso con piedritas translúcidas pegadas también. Todo salió de su cabecita y ejecutaron sus manos. Para el que diga que no tiene qué poner en sus paredes van cinco amonestaciones.
A falta de espacio para mesa de luz en el dormitorio, consiguió el mini modular de dos cajones y forró la tapa con papel de regalo y fotos de la abuela. Y los artefactos de luz que vinieron con la casa pero puestos en el cielorraso, pasaron a la pared volviéndose veladores. En el resto de la casa, mucho fue comprado viejo ¡y hasta roto! y reparado por él mismo
Es momento de decir que Nacho es director de arte, lo que hace que corra con cierta ventaja. Se retiran las amonestaciones pero… ¡a animarse!













