Orden y progreso
Cuando vemos por ahà casas como ésta, tendemos a prejuzgar: “Tienen presupuesto, asà cualquieraâ€. Pero ya sabemos qué malos son los prejuicios: no es que se haya hecho todo con dos pesos, pero aquà la clave del éxito fue la obsesión productiva de su responsable, Maggie. El tener todo pensado de antemano colaboró para sacarle el jugo a cada oportunidad: de cada viaje que hizo antes casarse con Diego trajo cosas para su, en ese momento, futura casa (desde muchos objetos hasta las fotos que imprimió gigantes en tela). Luego, aprovechó estratégicamente cada regalo de boda.
Pero además de previsora, es una acérrima buscadora de tesoros usados: cualquier salida temprana del trabajo es ocasión para visitar ferias o mercados y hacerse amiga de los vendedores para que la mantengan al tanto de las novedades. Y si no le dan bola, ¡los persigue! Asà consiguió las sillas del comedor, sillones varios, el placard devenido en vajillero, el exhibidor en madera y hasta el empapelado del baño.


















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