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David y Goliat

Por María.

Hace algunos años alquilé a un amigo su departamento mientras él viajaba por Europa. Por una suma simbólica y el compromiso de pagar sus cuentas pasé de una situación semi-homeless (no viene al caso explicar cómo llegué a eso) a tener para mí sola un monoambiente nuevísimo y completamente equipado.

Luego de disfrutar de un tiempo de éxtasis total por la situación nueva, la alegría que borroneaba el criterio se fue y logré mirar con detenimiento a mi alrededor: Oh-my-god. La modernidad.

Llamame desagradecida. O enroscada. Pero cuando uno gusta de un estilo determinado y ya experimentó lo lindo de vivir en un lugar que le calce perfecto a su personalidad, rodearse de lo opuesto se siente como traición. El escritorio gigante de fórmica negra con su silla mucho más gigante y pretenciosa no iban conmigo. El acero inoxidable que quizás sea tu sueño a mí me hacía mal. En serio lo digo: re mal.

El no saber cuándo volvería el dueño funcionó como razón lógica -o excusa- para no hacer algo al respecto. ¿Pero qué podía hacer? Sacar sus cosas a la calle no era una opción. Incorporar otras tampoco, porque no había ni espacio ni dinero. Cambiar de casa era imposible, extremo y, para esto sí lo permito, ridículo.

La respuesta llegó sola, y de golpe.

Un sábado a la tarde me senté en el piso (flotante, claro) a revisar cajas que había mudado y archivado sin mirar. Ahí me topé con cosas que había olvidado que tenía y que quería: libros, fotos, postales, muñecos, lapiceros, cajas, latas, cuadernos. No quise volverlos a la caja; eran lo más yo que había tenido cerca en mucho tiempo. Asi que busqué la manera de ubicar todo eso sobre el escritorio de CEO que odiaba. Después de unas horas de mate y de esto va acá / no, mejor allá / mmm esto con esto queda mal / tengo que conseguir algo rojo para contrastar este rincón / uy no hay nada rojo / ¡si hay! en la alacena, un jarrito / ¿da pegar cosas a la pared con cinta scotch? / mah’si, si da… , la fiesta concluyó y yo estaba feliz con el resultado.

Esa noche quise mirar una peli, pero la atención estaba en otro lado. El escritorio me encantaba tanto, pero tanto, que no podía dejar de contemplarlo. ¡Estaba enamorada!

A partir de ese día no paré. Mis cosas, aunque pequeñas y sin autoridad decorativa, lograron imponerse frente al estilo dominante del departamento. No vi nunca más la imitación wengue de la mesa, la cuerina negra gastada de los puffs, el cromado, las dicroicas. Todo perdió protagonismo gracias al piquete que le hice con lo único que tenía: mis bártulos.

Logré decir de él mi casa. Y de mis casas, fue una de las más lindas.

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  • a mi me pasó algo parecido. llegué hace 5 ños a un departamento ya amoblado (era de una tías, abuelas, señoras, lo que sea) sin poder deshacerme de nada porque “estaba ahí hace años”. me costó muchísimo sentirme cómoda; pasé años llorando y odiando todo hasta que, de a poco, le encontré la vuelta.
    el año que viene me tengo que ir y dejarselo a mi hermana y, la verdad, que me da cosita. esta es mi casa, con sus muebles enormes y antiguos, sus dos ambientes diminutos y mis millones de chucherías. pero bueno, esas chucherías harán su trabajo en la próxima casa.

  • Qué bueno que pudiste revertirlo !! los famosos detalles ! adelante !!!

  • Esto demuestra la GRAN importancia de los detalles!!! Esas mínimas cosas que nos alegran la mirada!!

  • Eugenia210

    ¡¡Cuánto comprendo lo que comentas!!. Hace unos años atrás las cosa de la vida me hicieron terminar viviendo en un departamento que me resultaba horroroso. Había que aportarle belleza y onda de alguna manera. Necesitaba estar a gusto y sentir pertenencia…era mi hogar!!!….pero no lo parecía!!!….Comenzé con esto por acá y lo otro por allá, más plantas, más fotos, hasta que mis amigas un día dijeron….¡¡Esto esta irreconocible!!. Si, lo había logrado y senti esas bondades en el corazón. Viví mejor.

  • Rosaura

    queremos ver fotos de la criatura!

  • Majo B

    Qué lindo relato, che!

  • sole

    es así la simpleza de las cosas hacen que ellas busquen el lugar adecuado en la casa. las cosas llenas de afecto y de historia, quedan mejor y la energía que emanan, es tremenda, son ellas las que cuando entra alguien a casa ,diga – qué buena onda que tiene tu casa!

  • María

    No hay fotos, lamentablemente. Ya no estoy más en ese departamento, y en esa época no existía Casa Chaucha…

    ;)

  • paula

    tu relato me hizo recordar lo que en algun momento escuche de la boca de un pintor y de la frustacion que experimentaba cada vez que se encontraba frente a un lienzo en blanco…que luego de dar las primeras pinceladas, todo iba poco a poco tomando forma hasta culminar en su gran obra, de la cual, obviamente, luego se enamoraba…creo que todo proceso que involucra cambios, y por sobre todo creatividad, si se hace con pasion termina asi…dando un rincon para disfrutar y gozar a pleno!!!! un abrazo maria!!!!

  • Pau

    Me encantó lo que comentaste, y me siento super identificada, además, los detalles en un ambiente -en el mejor de los casos- lo son todo, son una extensión de nuestra personalidad, son el reflejo de lo que hacemos, de cómo vivimos. Hermoso post! Un gran saludo!

  • Es dificil sentirse en casa si no hay nada que nos represente. Los objetos, los detalles, los rinconcitos son la clave de todo. Podes seguir teniendo esa mesa horrible que tanto odiabas sin embargo pierde importancia, cuando esta repleta de cositas que te encantan.

  • yo creo que es una especie de patología…personalizar cualquier lugar por donde uno pasa…yo lo sufro…y me encanta!!!!
    Me encantó el post…saludos

  • amé la nueva sección y la historia y la pequeña GRAN victoria!!!!

  • Hola Maru!
    Me encanto el relato e imagino que ese lugar quedo a tu medida!!!
    Me encantan los otros Post que subiste…Geniales.
    Besote grande y buena semana :)

  • Ceci

    Que lindo! me encantó tu relato, es así, increible!! que lindo es tener alrededor esos “bártulos” a uno lo hacen sentirse si o si en su casa. Me mudé hace poco y amaba mi otra casa, me bajoneo bastante el tema de la mudanza, aunque era para mejor. Pero en esa casa había vivido momentos muy felices, me case, tuve a mi primer bebe, etc… cuando empece a desplegar todas mis chucherías en esta nueva me senti tan bien y enseguida la identifique como mi hogar…
    Gracias y muy indo!

  • irene

    Qué buen relato. Me encantó lo de “objetos sin autoridad decorativa”.

  • andrea

    Llevo muchisimo tiempo viviendo en él extranjero,y,me ha costado muchisimo empezar a sentir mi casa como algo mio,y,a crear rincones que me identifiquen…siempre con él miedo de hacerlo mal y frenando la imaginacion,y,con un poco la idea de “para que si no me voy a quedar”.TU HISTORIA ME TOCO por que es muy humana,y,realmente muestra lo dificil que es estar en un lugar que no agrada,pero,con un poco de creatividad y amor magicamente te puedes sentir bien,y,hacerlo tuyo

  • nina

    queremos fotos! no vale así…

  • adriana

    Bueno, si… hubiese sido lindo ver fotos, pero se entiende que ya no vives más ahí y no se puede…
    Pero…. aún así, sin fotos… el relato me hizo pensar mucho y quedé como en introspectiva…. me hizo bien escuchar tus palabras ….
    Te mando un abrazo desde Chile!

  • Que lindo relato!. A mi me pasó algo parecido cuando vine a vivir a mi casa… Saludos!!

  • me siento completamente identificada!!! yo me vine a vivir a la casa de mis abuelos hace 6 años… pero vivian aca desde antes una de mis hermanas y un primo con su novia y bue…cada uno se adueño una pieza y el resto de la casa era toda un santuario de los abuelos que ya no estan… imaginate! era vvivir en mi pieza escuchando musica casi ni cosinaba nada!
    se fue mi primo con su novia… se fue mi hermana y vino mi novio… nos cuesta todavia pero vamos llenando con detalles personales la casa enorme!! por lo pronto le agregamos 2 pibirines 4 gatos 1 perro y miles de juguetitos por todos lados!!!
    ahora le voy tomando cariño a la onda retro … ahora que me voy sintiendo en casa…

  • SI!!!! Me pasó lo mismo, con la casa de una amiga, ella pensaba que era un chateaux y era un horror!!

  • ana

    qué buen blog!!!

  • LOULITA

    Aaaaayyyyyy!!!!!!!!!!!…cuánta nostalgia y emoción…es verdad!!…cuándo le damos a nuestro hogar es toque único, esos detalles que nos representan y caracterizan…todo cambia!!!…y que bien nos hace!!, en realidad, no importa la cantidad de objetos que pongamos aquí o allá…dicen que “menos es más”…lo importante es darle a nuetro lugar es encanto único…la esencia de uno mismo!!!…Beso María…Y ADELANTE CASA CHAUCHA!!!

  • que buen relato maria!
    vamos casa chaucha!
    el calendario que esta en mi cocina ya va por los rabanitos…pensamos el 2011 ya?? (la que te tiré eh?)

    besos

  • bellísimo relato María
    podrías escribirnos mas seguido…

    muy linda mañana de sábado tendríamos que lograr que los encuentros no sean cada seis meses lo único….

  • ah si si me gusta la María escritora de post eh!! mucho!!!

  • excelenteeeee relato y redacción…
    siento q refleja la dificultad de los jóvenes de hoy de “armar hogar” con lo que tenemos (en gral no mucho), juntamos, llevamos, elegimos y somos…
    grosa OMG!

  • LAURA

    ESTE RELATO ES TAL CUAL, YO ESTOY TODO EL TIEMPO CON ESO, VIVO EN UNA CASA MODERNA, PERO AUN ESTOY BUSCANDO ESE ALGO QUE LE FALTA… LO PEOR ES QUE LA DISEÑE YO MISMA, DEBERIAMOS QUEMAR LAS REVISTAS, NO TODOS PODEMOS HABITAR DETERMINADOS ESPACIOS. LEI FENG SHUI, PINTE CUADROS Y AUN HAY DIAS QUE SIGO BUSCANDO.
    LA PAGINA ESTA FABULOSA

  • Clau

    Que linda tu historia me siento tan identificada, siempre se pueden cambiar las cosas y cuando empezas es verdad q no paras t haces adicta jaja, a mi me pasa, tu personalidad se ve reflejada en tu casa, es como ver el mas alla d las cosas, y con un poco d pintura y un par d ideas todo cambia y sin gastar tanto…

  • Cecilia

    me encantó tu relato, me inspiró mucho también! hace un año y medio que vivo sola y hace poquito me mudé con todo lo que ello implica: quilombo por aquí y por allá también! pero estoy en paz porque sé que de a poco iré arreglando y dejando todo lindo, lindo para uno! todavía tengo el carpintero trabajando en el interior del placard y hay polvo por todos lados, pero eso no impidió para que ya le diera unos toques de deco a mi nuevo hogar… que voy a esperar? además estoy rescatando cosas que pertenecian a mis abuelos y que me gustan mucho, y de paso no tengo que desembolsar en muebles nuevos que además me resultan un tanto fríos e impersonales.
    muchas gracias por tus motivadoras palabras!