heladeras copantes

La heladera, armatoste frío (y… sí), blanco y sin onda, es de presencia obligatoria en cualquier casa. En la mayoría de los casos las vemos atiborradas de imanes de pizzerías de la época en que los números de teléfono tenían sólo siete cifras.

Por fortuna hay excepciones. Y es el objetivo de esta sección mostrar aquellas que reciben dedicación de parte de sus dueños, volviéndolas marcos de composiciones coquetas, felices reemplazos de los devaluados corchos y portarretratos, o cualquier otra función que las posicione como objeto decorativo.