
La casa de Ãngela tiene los muebles provenzales de su habitación familiar, un sillón clarito que fue de su mamá y una mesa ratona que compró. De parte del departamento, un placard coqueto y un balcón lindo. Todo prolijo, todo correcto, todo muy lindo. Pero la onda la puso ella con sus manos.
Colecciona revistas, papeles, postales y recortes, y puede pasarse horas haciendo con ellos collages, decoupage, origami o cuadritos. Pintó los marcos, las sillas clásicas de director, macetas y hasta los casi veinte tiradores del placard.




























