Virginia se instaló en esta casa de su Cañuelas natal -la cuna del dulce de leche- hace no mucho. Como antes la ocupaba su tÃa, vivió unos meses rodeada de todas las cosas que ya habÃa ahÃ. Pero con el tiempo y un trabajo interno grande, logró comenzar una edición arrasadora: esto se dona, esto se lo lleva X, esto se queda…
interiores
Nos la pasamos visitando casas lindas. Sacamos miles de fotos y charlamos con sus dueños.
De chiquita, Clara tenÃa una hoja de cuaderno pegada a la puerta con las reglas de su cuarto (tres cláusulas incluÃan “no molestarâ€). Cuando llegó el momento de la independencia y se mudó a esta casa, su madre le regaló la hojita enmarcada que hoy te recibe apenas entrás. Ya pasaron tres años y está instaladÃsima aquà con MÃnimo, su gato.
Otro caso de alguien que acopió objetos de deseo para cuando llegue la hora de mudarse, acá, sola por primera vez.
Hablamos de Paz, arquitecta (¡desde hace horas!), quien llegó a este departamento con su gata Renata y un planito con ideas acumuladas por años. Pero claro, las cosas en la práctica pueden tener muchas variables, y en la adaptación es que se pone a prueba nuestra cintura.
La casa de Marce es tan linda y fotogénica que la edición de este post resultó dificilÃsima. Nos pasamos como dos kilómetros del lÃmite de fotos. Pero era una picardÃa reprimirmos.
Flor y Pedro están orgullosos de la belleza simple e inteligente que le dieron al departamento de San Telmo, gracias a su complemento como equipo: ella tira las ideas y él las ejecuta bien dispuesto. Asà fueron adquiriendo muebles y accesorios que se van tuneando de a poco y con paciencia en la terraza del edificio.
Sol vivió unos años en Miami y cuando volvió a Buenos Aires se trajo de todo: muebles que no podés creer, vajilla a montones, lámparas, adornos, cortinas y un novio mexicano.
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Hace dos meses que ella y Jogu (ambos diseñadores gráficos) se mudaron acá con Poncho (perro) y Lupita (gata). Pero antes de chillar por las oportunidades traÃdas de afuera veamos lo que han logrado con trabajo e ingenio.
Ya pasamos el año de vida (yeah!), y en un año pueden caber muchas cosas. Acá apostamos muchos pesos a que ni una de las casas que fuimos mostrando está hoy en dÃa como la vez que las visitamos. La gente se muda, se junta, se separa, tiene hijos, ve achicarse o agrandarse el sueldo o simplemente cambia los gustos. Y además, si disfrutamos decorando, ¡no queremos que termine nunca!
Marichu, Marcelo y la pequeña Malena viven en un ph de Almagro, que reciclaron y hoy están prontos a abandonar.
Como venÃan de un lugar mucho más chico, fueron equipándolo de a poco. Pero no sólo cultivan la deco-de-onda sino que le agregaron el plus a fuerza de ingenio: la pinotea que sobró reencarnó en mesita ratona, los estantes del comedor se atiborraron de licores y rones en una colección que combina el terror hepático con pollitos simpáticos o la Copa del Mundo, volvió un cartel de la infancia de Marcelo, unas ¿mantequeras? fueron a parar al baño y las palanganas ahora hacen de macetas.
Viole, Andy y Renata (la gata supermodelo que aparenta muchos menos años de los que tiene) habitan este departamento de dos ambientes equipado con muebles divinos que heredaron o supieron conseguir.
































