Por Maru Leonhard
Foto de Macarena Ternicien Loma-Osorio

Domingo. Nueve de la noche. DirÃa que estaba alterada, pero eso serÃa suavizar demasiado mi estado de ánimo, que se expresarÃa correctamente de cualquiera de las siguientes maneras: tenÃa un bruto ataque de ansiedad, estaba loca de los nervios o de repente todo mi mundo estaba desacomodado. Los motivos eran varios, pero principalmente uno: hacÃa un mes que me habÃa quedado sin trabajo y el viernes habÃa tenido una entrevista para uno que me gustaba mucho y a pesar de haber aceptado, el ok final de mi nuevo jefe nunca llegaba.

























