La buena fortuna nos trajo fotos de la casa de Rosario y Ricardo y sus hijitas Juana y Catalina, ubicada en Dorking – un pueblo re cercano a Londres. Decí que nos queda un tanto lejos, sino nos íbamos corriendo a verla en vivo y en directo.

*******

Inspirada en una foto que vio por ahí, Rosario recorrió negocios en busca de muestras gratis de empapelados, ¡y consiguio muchísimos! Hizo un trabajo bárbaro de patchwork en todas las paredes del cuarto que para ese entonces ocupaban las chicas.

Hoy, priorizando la cantidad de espacio, se mudaron ellos ahí para ceder a las niñas la habitación más grande. Y el intercambio resulta súper interesante (nosotros hubiéramos dicho que se planeó así desde el principio…).

Fuera el miedo a las mezclas. Si lo que mezclamos es todo lindo, ¡¿cómo no va a funcionar?!

21 Agosto 2010 | escritorio

El cubrecama

Por Natalia Alabel
Foto de Paula Visne

*RIING!

-Te compré un cubrecama.

-Ehm, bueno, gracias má…

-Es medio feo.

-¿Y si es feo porqué me lo compraste?

-Es mejor que esas mantas horribles que tenés.

///

Yo detesto mi cama.

Es uno de los mejores modelos de sommier de La Cardeuse, dos plazas y media, divino y carísimo. Lo compré para irme a vivir con el que ahora es mi ex. A la semana de mudarme, el muchacho en cuestión se fue de viaje, regresó a los cuatro meses y me dejó. Me fui a vivir a un monoambiente, y las 3/4tas partes de la superficie quedaron ocupadas por el dichoso sommier. Demasiado espacio para un amor que no fue, ¿no? Y eso que lo uso con Cristian, el novio que vino después. Pero cuando él no está, mi enorme y aparatoso sommier me molesta.

Por tal motivo, no me gusta ponerle un peso encima a esa cama. Está cubierta con frazadas viejas y almohadones un poco rotos. No se ve tan mal en realidad, trato de ponerle onda con lo que tengo. Al menos combinan los colores.

///

Era feo nomás, el cubrecama. Rosa claro con figuras geométricas de rosa más intenso. Era de buena calidad, y sin duda estaba a buen precio. Pero me hacía mal verlo. ¡Y con él la cama dinosaurio se veía todavía más grande! Me puse nerviosa.

-Hay millones de cosas que necesito mucho más que el cubrecama. ¡No gastes plata en eso! –dije.

-Dejate de joder -sentenció mi mamá.

-Yo me voy -dijo Cristian, y huyó a la cocina.

///

-No es de desagradecida. Yo entiendo a mi vieja, me quiere ayudar, es un amor. Pero hay cosas que necesito más, ¡y odio ese cubrecama! –le lloriqueaba a Cristian.

-A vos lo que te jode no es el cubrecama, amor. Lo que te jode es que alguien decida sobre tu espacio – me contestó.

Es cierto. Desde que me mudé agradezco toda ayuda, pero…mi orden y mi desorden son míos. Soy dueña de mis aciertos y mis errores en decoración.

Todavía no pude resolver qué hacer con el cubrecama. Lo tengo guardado en la bolsa. Probablemente lo use más adelante, cuando encuentre la manera de apropiarme de él. A lo mejor con almohadones nuevos, y algún cuadrito sobre la pared…

Nah, mejor vendo el sommier con todo el paquete, y me compro la notebook.

*

(07 Sep 2010) Casa Chaucha informa: Epílogo, acá.

Página 2 de 35«12345»102030...Última »