Mica se habÃa cansado de alquilar. Pero también sabÃa que comprar una casa para vivir con su hija Oderay era un sueño lejano y borroso. Durante una sobremesa familiar, luego de cálculos, risas, reclamos, y quizás alguna copa de más, nació una idea: construir la casa propia, con sus manos, en un terreno al fondo de la casa del Chino (su papá), quién también dirigirÃa el proyecto. Cualquiera hubiera dicho que después del postre, reirÃan sólo de haberlo considerado. Pero no, y hasta doblaron la apuesta con reglas imposibles: un presupuesto mÃnimo, el uso exclusivo de materiales reciclados y sólo mano de obra amiga, gratuita.
Una tarde de sol, Ana, Germán, Antonio, Ramón y Salvador paseaban en bicicleta por Tigre y se toparon con este caserón, venido a menos y en venta. Qué se pierde con preguntar…
Firmaron, llenaron canastos, se mudaron, y en tres meses la casa estaba asÃ, espectacular. Parece que los dos son máquinas de embellecer, y que en un fin de semana, si quieren, te arman una revolución.
Por Lou.

Ordeno con la excusa del encuentro,
el goulash de amistad de cada año.
Hay flores, hay velitas, y en el centro
de la mesa bebidas que hacen daño.
De pronto, todo es voces, todo es gente
dejando sus abrigos en la cama;
un racimo comiendo de la fuente,
trece adultos en fiesta de pijamas.
Después de mudarse muchas veces y no lograr establecerse nunca, Vanina llegó a este departamento. Acá decidió traer todo lo que habÃa juntado y dispersado con los años, adoptar un amigo felino y por fin dedicarse a conseguir que fuera la casa definitiva, la que soñaba. Y claro que pudo, si ni nosotros podemos dejar de pensar en ella.
Por Ciervo con monóculo.
La canción es “Manchasâ€, de Aguas Tónicas.
Y, para los que quieran, la receta:
Hay un aire dramático en las elecciones de Tamara. Los colores, los materiales, los muebles, Zorba el gato, las velas. Hay elegancia no pretenciosa.
FÃjense en las lámparas -muchas con muchas pantallas diferentes- e imaginen el clima nocturno del lugar. O miren ese cuadro apoyado en el piso de la entrada, que nació durante uno de sus cumpleaños: una fiesta sin más invitados que ella, unas revistas, algunos botones y una plasticola.



























