Llegamos apuradÃsimos a la casa de Bu para ver el mural que habÃa terminado de pintar después de meses de trabajo. Lo contemplamos, calmamos las ansias y miramos alrededor: ¡HabÃa una casa enteramente hermosa! Todo es una extensión de lo que logra con su mano hábil y sutil.
De la pelÃcula Stranger than fiction.
Con muchas lámparas (algunas preciosas y otras polémicas) Ana le dió a su casa una iluminación nocturna que roza lo perfecto. ¡Queremos cenar ahÃ! Hay mantas floreadas sobre sillones floreados más almohadones con flores. Una biblioteca que se levanta desde un simple mueble tipo aparador, un perchero de madera que ocupa una pared de punta a punta, en la que también apoya un banco largo que aloja encima y abajo, revistas.
El departamento de Leandro (Lolo, para los amigos) es re chiquito. Pero cuando la intención es firme, no hay cosa que te impida convertirlo en su mejor versión. Y si el ojo está entrenado, ¡mejor aún!
Caro llegó a este departamento para instalar un estudio. Trajo el escritorio, la compu y los papeles. Mientras buscaba con quién compartirlo, llegaron la heladera, el sillón… y la cama. Cambio de planes: ¡Es que el lugar es, hasta vacÃo, una locura!
Marcela y Santiago viven en Coghlan. Su departamento, a simple vista, muestra un cálculo minucioso de espacios y colores. Pero a medida que se recorre, el medidor de espontaneidad sube como loco.
Por Maru Leonhard
Foto de Lou

HabÃa una vez paredes naranjas que antes habÃan sido color cremita. Inauguramos las paredes naranjas el 9 de julio de 2007, nuestro primer dÃa de convivencia, mi primera independencia, cuando todavÃa éramos nosotros y pensábamos que ese living con dos paredes naranjas y dos paredes blancas eran el comienzo de una nueva etapa. Cuando pensábamos en nuestro lugar feliz. Nuestro hogar.
El 9 de julio de 2009 volvà a independizarme, ésta vez para quedarme sola en ese departamento de paredes naranjas, pisos de madera y recuerdos que se veÃan por ahà y se olÃan por allá: un hogar es, entre otras cosas, una colección viva de recuerdos. El domingo siguiente al dÃa de la independencia agarré el aguinaldo y tomé una decisión: Pintar las paredes naranjas de blanco y las blancas de rosa chicle.






























